El Gobierno inicia la ratificación de los convenios de la OIT contra el acoso laboral y sobre teletrabajadores

Nuestro sistema de tributación no es solidario con los que se esfuerzan, es cruel con los que trabajan, empobrece al trabajador, empodera al gobernante y merma la libertad personal de empresa.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en una fotografía de archivo. EFE/David Aguilar

El impuesto de IRPF que se grava a todas las personas sobre su renta personal, es un impuesto comunista amparado por la propia constitución española, conforme al art. 31.1 de la CE que dice así:

“Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio“.

La situación es tal, que aquellos que ganan más no solo pagan más cantidad de impuestos a modo proporcional de sus ingresos, sino que además pagan un porcentaje más alto, a modo ejemplo, en el video de más abajo te explico que por ver una misma película de recibir los mismos servicios públicos, unos pagan 150.000 euros, otros 2.000, y otros no pagan nada, siendo los que más se esfuerzan o los que más trabajan, los más confiscados por nuestro régimen fiscal en desigualdad, ya que la carga fiscal que se soporta en España, supera el 50% para muchos, y resulta indudablemente confiscatoria.

Esto es un problema nacional e internacional, pues no solo España está afectada por este sistema de confiscación comunista, opuesto a la libertad del crecimiento personal, también conocido como “libertad de empresa”, cfr. art. 38 de la CE.

La injusta intencionalidad de España en aplicar una imposición fiscal personal con carácter comunista, es la eliminación de clases sociales económicas altas, de forma que la riqueza quede “según se predica” repartida entre todos, mientras que lo cierto y lo que sabemos, es que la riqueza en los países con modelos de tributación comunista como la nuestra, persiguen únicamente la confiscación por los gobiernos a quienes más se esfuerzan y el enriquecimiento para sus gobernantes.

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